La fase anal

“El placer que siento en mi culo no es normal, ¡qué gran placer siento!. Es curioso porque no debo ser el único: cuando voy en el metro, en el tren, o montando a caballo en algún anuncio de compresas, mi ano goza de manera sobrehumana, entonces veo a mi alrededor anoque la gente asiente con una sonrisa de complicidad. Sí, es un placer desde el mismísimo hojaldre, que trepa por mi espalda, se enraíza en mis cabellos y sale expelido a modo de orgasmo cósmico por mi boca. Soy afortunado porque como hombre estoy bien educado, y como mujer, pues no. Pero mi culo no tiene género, ni número, ni un rey sin reino. Mi ano se llama España.”

 

Según decía Sigmound Freud “el desarrollo infantil durante el segundo año de vida, en donde el niño siente placer, y el conflicto se centra en el área anal. Esta etapa es ejemplificada en el placer del niño de controlar sus intestinos. Esta es la segunda pulsión mencionada por Freud. Según la teoría de Freud, la incapacidad de resolver los conflictos que se presentan durante esta etapa pueden causar una fijación retentiva anal o expulsiva anal (según Wikipedia).

Foto de Juan Trucha en Flickr

Foto de Juan Trucha en Flickr

Para mi la situación de mi país es semejante. Siento que mis esfínteres están vigorosos, y que por mi recto circula una gran cantidad de rabia que entra y sale de manera repetitiva. Cuando veo la cara de María Dolores de Cospedal, o cuando sale en pantalla Rubalcaba, incluso cuando aparece el señor de Podemos repitiendo su frase de “la casta”.

Es una lavativa enorme que daña mi flora cuando me entero de que un tío que se ha quedado el dinero de las ayudas al tercer mundo se libra de todo con una palmadita en la espalda, y gracias Blasco por el chasco.

La crisis, y la polla como la de Rocco, a la que abrazamos los españoles escondidos debajo de los valores cristianos de una caridad minimalista de aburguesada derecha y de proles del caviar. El problema crece, y gira, y está acumulándose bajo la barba del gallego que ya no sale a trotar por Pontevedra.

Pero volvamos al culo, por favor. Esta reino está lleno de súbditos que no resuelven sus conflictos. La pomada de un Mundial, fútbol y más opio que calme el escozor del Mordor de abajo hará que los problemas de la plebe se calmen. Y así, reteniendo mierda en el interior de nuestro cuerpo, seguimos comiendo los problemas de corrupción, manipulación de los medios públicos, adoctrinamientos políticos, asentamientos de ideologías del cuarto poder, y programas de Cuarto Milenio que ya no hablan de fantasmas sino de conspiraciones en Bilderberg.

Pero aquí va el punto positivo, porque lo hay y con él acabo esta Mirada Bizca: somos niños de dos años, jóvenes demócratas de pacotilla, que tenemos que prestar atención a nuestros padres y aprender. Aprender por rebelión, experimentación y experiencia ajena. Tal vez un día España descubrió el Nuevo Mundo, pero nosotros aún somos un Mundo Nuevo.

 

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