Pequeño Nicolás, grande megalomanía

Lo que no te han dicho, lo que nunca te dirán, del pequeño Nicolás es que agente secreto, o enfermo mental, no es alguien “pequeño”, sino joven. Megalomanía :: La mirada bizca Con su recién mayoría de edad ha conseguido demostrar la adolescencia compartida por aquellos que piensan que el poder los hace poderosos y no vulnerables. Decía Gustavo, parafraseando a Peter Parker,que un gran poder comporta una gran responsabilidad. Viendo quienes salen junto a Nicolás en las fotos, qué lástima que los anticonceptivos llegaran décadas más tarde. La horda de idiotas que salen en la foto junto al posible megalómano, es considerable.
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Despistada Romero

Cuando el día a día nos impone rutinas llegamos al momento centrífugo de actuar guiados por nuestro propio adiestramiento. Frágil de memoria y leve de concentración, soy capaz de bajar y subir varias veces por el ascensor hasta la puerta de mi Virus Ébola ::  NIAID @Flickrcasa. Tengo miedo a que me roben otra vez y, aunque la primera vez lo hicieron reventando la puerta cerrada, compruebo cada vez que salgo que he dejado bien protegidos los recuerdos que mantengo en mi apartamento.

Las rutinas, a pesar del miedo, no son una garantía de nada. La mejor de las voluntades desviste a la perfección, exponiéndola ante la mirada bizca de quienes piensan que los errores ajenos son oportunidades a aprovechar. El veneno, aunque sea para Romero una esquirla del virus ébola, es una enfermedad social congénita que si no mata, Mato.
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Los Selfiepollas

Los grandes artistas investigaban sobre su técnica para mejorar el resultado de sus obras: un estudio tanto de la imagen como de la perspectiva y otras claves. El autorretrato se convertía en su momento de autoevaluación en el que, finalmente, pretendían analizar sus “defectos” sin exponerse a los demás. Google Glass Selfie de Paul Cowhig Hoy, nuestra sociedad tecnológica se ha “agilipollado” de una manera exponencial y las personas, cualquiera, se exponen ante los demás tratando de esconder sus defectos en un estudio vano de su propio ego. Ahora la investigación es sobre cómo morderse los carrillos para poner cara de idiota, meter la panza hacia adentro, y mientras se autoinfringen laocónticas posturas evitar que los ojos se escapen de sus órbitas. El hedonismo y la búsqueda de la aceptación pública acaba deshumanizando al ser humano en su expresión fotográfica. + Más información

La mujer del alcalde

La mujer del alcaldeRecuerdo el verano de 1997 en el que trabajé por primera vez para el ayuntamiento de mi pueblo, recuerdo con la comisura de mis labios la hilaridad de las palabras de mi jefe: “la mujer del alcalde está buena, es una mujer que se arregla”. La señora en cuestión, conocida como una primera dama de provincias, era objeto de burlas por parte de todo el pueblo: bronceado extremo, casi rustida diría yo, pelo rubio teñido en límites antinaturales, y varias capas de maquillaje de sospechoso grosor. La mujer del alcalde era, aún es, una pieza de museo kitch abalada con todo tipo de falsos metales y algún auténtico oro. Campeona del hortera de extrarradio y con diplomatura en protocolo por la Universidad de la Calle.
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Si el trabajo fuera una cosa buena la guardarían los ricos para ellos solos

Dio la coincidencia de que en Xàtiva, de donde soy, mi colegio y el instituto estuvieran juntos. Dar el cambio de la EGB a la madurez se hizo prácticamente en un espacio de un kilómetro cuadrado. Todos los días de mi vida como estudiante en la capital de La Costera fue junto a un muro donde unos anarquistas escribieron: “Si el trabajo fuera cosa buena la guardarían para ellos solos”.

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La fase anal

“El placer que siento en mi culo no es normal, ¡qué gran placer siento!. Es curioso porque no debo ser el único: cuando voy en el metro, en el tren, o montando a caballo en algún anuncio de compresas, mi ano goza de manera sobrehumana, entonces veo a mi alrededor anoque la gente asiente con una sonrisa de complicidad. Sí, es un placer desde el mismísimo hojaldre, que trepa por mi espalda, se enraíza en mis cabellos y sale expelido a modo de orgasmo cósmico por mi boca. Soy afortunado porque como hombre estoy bien educado, y como mujer, pues no. Pero mi culo no tiene género, ni número, ni un rey sin reino. Mi ano se llama España.”
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Si supiéramos mentir mejor, mentiríamos menos

Mentir no está bien visto. Mi madre cuando era pequeño, con su mejor voluntad, me decía que no hay que decir “mentira”, hay que decir “eso no es cierto”. Años después, ya siendo adulto me decía que “no hay que ser bueno, hay que saber parecerlo”.
La bondad no es innata, pienso al contrario que Rousseau, la sociedad nos domestica.
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Rajoy prometió la felicidad, ¡y aquí está!

Hace casi un año el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, prometía la felicidad a todos los españoles. Decía en su discurso “El mayor enemigo de las políticas sociales […] es aquél que no es capaz de gestionar la economía”. Un año después de este discurso la situación de España es la peor que haya vivido económicamente en muchísimos años. Rajoy decía que el gobierno de Zapatero había sido incapaz de definir rumbos, de fijar objetivos, de decir “vamos por aquí”. Y entonces aseguró: “Austeridad, parece que hay algunos que no les gusta la austeridad, a mi sí”. + Más información

¿Quién repone la honorabilidad de los valencianos?

Un día como hoy de hace un año, el señor Esteban González Pons decía que echaba de menos al señor Francisco Camps en la política valenciana. Claro que dijo que esto no lo decía para condicionar nada, que el futurible juicio a Camps demostraría su total inocencia, y con ello quedaría probado que ambos era unos señores, como Dios manda.

La presunción de inocencia vuelve lelos a los periodistas que tratan de dar las noticias del que se supone va a ser un culpable a todas luces. El presunto “loquesea” justifica noticias en las que el valor noticia recae en un morbo que no podemos gozar. Pero a Camps lo prejuzgamos y lo condenamos antes de poder saber la verdad en un juicio justo.

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Iberia nuestra

Si buscamos la palabra en cuestión en el Google, nos aparecen cientos de resultados dirigiéndonos a la compañía aérea española; algo leescudofelipe2jano a lo que sería el concepto de aunar bajo un mismo techo dos países tan ignorados mutuamente como Portugal y España. Primero lanzó la piedra el conocidísimo, y aún más respetable, Saramago. El escritor, dramaturgo, premio nobel octogenario, antiguo miembro comunista y esperanzado luso de buena fe, dejó caer esta idea. Tan solo unos días después el teutón Günter Grass, retomaba la idea del primer pensador afirmando que la idea del estado Ibérico podría pasar por una de las grandes apuestas de futuro económico y social de ambos países.
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