Conjuga el verbo ‘Ser Sexy» en presente del indicativo con tu pareja.

Hace unos días una vieja amiga compartía conmigo su felicidad al volver a enamorarse después de una larga relación. Quizá porque después de una relación que no fue muy bien tenemos nuestras necesidades más a flor de piel, somos capaces de ver y valorar de manera diferente. Dijo algo que me pareció muy interesante:

«Cuando él me dice «qué culazo tienes, cariño» (así literalmente), yo siempre le hago coña que soy la hermana gemela de Shakira para quitarme importancia y decirle que se gradúe la vista. Se cachondea de mi porque dice que no me veo a mi misma como soy realmente (sexy)».

Mi amiga E.

Me encantó escucharla así de feliz y más aún cuando su nueva pareja le dice que es sexy. Y yo no creo que sexy sea un adjetivo que se deba ver, sino sentir. ¿Hay algo más grande que sentirse bien en nuestra propia piel?

Ciertamente en eso tiene mucho que ver nuestra pareja. Podemos enzarzarnos en una larga disputa en cuanto a la autoestima y cómo no nos debe alterar que nuestra pareja no nos valore. Pero la realidad, es la que es; si tu pareja no te dice que eres sexy, si no te desea, si no te hace sentir como una Shakira culona, con el tiempo dejarás de sentirte así y entrarás en el horrible inframundo del dejadismo.

Lo mismo aplica en reverso, es decir, tenemos esa responsabilidad de recordarle a la persona con la que estamos que su cuerpo glorioso nos pone más que un bocadillo de atún con aceitunas. Porque el amor no sólo se sustenta en el respeto, la convivencia y «los niños». El deseo es un angustioso 70% de una sana relación de pareja.

A veces veo a conocidos que, una vez casados y con niños, pasan por una fase oruga en la que se transforman en una mole de dejadez absoluta. No es un problema de peso o sobrepeso, no. Es un problema de evidenciar que, en algún punto de sus vidas su autopercepción es de una baja autoestima que se refuerza por la seguridad de una supuesta relación de pareja inquebrantable.

Photo by Wesley Balten on Unsplash

Uno ha de verse atractivo, independientemente de lo que los demás vean, pero es muy importante que ese atractivo se disfrute con la pareja, o con quien se quiera.

Es necesario hacer un esfuerzo activo para que ambos se sigan deseando en una relación. Porque todo cae, todo se estría, arruga, encana o incluso peor.

He de reconocer un gran error mío, y es el sentirme incómodo cuando alguien me dice que soy sexy, que estoy más bueno que David Beckham anunciando calzoncillos, etc. Porque mi primera reacción es «no me lo creo». Quizá peor es la segunda reacción que es mirarle y pensar «¿tan monstruo abisal es que piensa que yo estoy bueno?». Y no es que piense que soy un cardo borriquero, pero pienso que soy «normal» y dentro de la normalidad hay mucha crueldad.

No es que piense que soy un cardo borriquero, pero pienso que soy «normal» y dentro de la normalidad hay mucha crueldad.

Tomando el título de este artículo creo que es importante sentir que podemos conjugar con nuestra pareja el «ser sexy». La aceptación propia está genial, que la otra persona nos refuerce la autoestima es mucho más relevante de lo que parece. Y a veces nos toma tiempo, ensayo y error, ver que detrás de una nueva relación no se ama más pero se aprende a amar mejor (al otro y a uno mismo).

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